
Esta era la foto original.
El resultado de una cuantas modificaciones lo podéis ver un poco más arriba. Gracias a GIMP esta bonita foto ha sido convertida en una imagen "diferente".
Mi primera experiencia con este programa gratuito ha sido satisfactoria, pues aunque el resultado no ha sido para tirar cohetes, he podido ver el gran número de opciones que nos ofrece para crear nuestras pequeñas obras de arte. Eso sí, al principio (especialmente si es la primera vez que utilizáis un editor de imagen) se necesita un poco de paciencia, pues aunque muchas de las herramientas son intuitivas y fáciles de usar, puede ser un tanto difícil manejar con fluidez algunas de ellas y dominar las diferentes capas de la imagen.
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