Esta anciana geogiana, de 75 años, se encontraba buscando chatarra. Al reconocer un valioso cable de fibra óptica fabricado con cobre, optó por cortarlo ayudándose de una pala sin saber las consecuncias que tendría este acto.
Si el acontecimiento en sí resulta curioso, no lo son menos los medios con los que la señora habría conseguido localizar el cable. Según un desconcertado representante de la empresa que lo había instalado, se encontraba enterrado bajo el suelo por lo que no se explica cómo la mujer ha podido llegar a cortarlo.

El cable fue cortado en Georgia, pero fueron los armenios los afectados.
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